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Faros de Galicia, desde Ribadeo hasta Bayona.

 

Pensemos en aquellos objetos que los avances tecnológicos han agotado su utilidad: cassetes, mapas de papel, páginas amarillas, máquinas de escribir... FAROS... En la actualidad las nuevas tecnologías de la navegación han hecho que la función de estas torres marítimas haya quedado relegada a un papel secundario quedando como testigos de un tiempo pasado. Pero realmente han perdido su cometido?  Cada vez poseemos menos objetos rodeados de un aura o con historia, muebles viejos, cacaharros de los abuelos, esas cosas usadas y enriquecidas por generaciones de contacto humano y que son esenciales para un paisaje identitario. En cambio tenemos estos testimonios que el fotógrafo convierte en imágenes perpetuas.  Según Berenice Abbot: "El fotógrafo es un ser contemporáneo por excelencia; a través de su mirada el ahora se transforma en pasado". En esta serie de fotografías podríamos decir también que Federico Lojo transforma el pasado en ahora: nubes de fantasía, cápsulas de información.

Los faros no son solo un legado histórico sino que siguen actuando como señales marítimas y como plataformas para el uso de las nuevas tecnologías que ayudan a mejorar la navegación por mar. Un legado de la historia de Galicia, mitificado por sus agrestes costas conocidas como Finisterre: el fin del mundo según los romanos. Un lugar de culto y verenacion por parte de todas las civilizaciones que han ocupado esta costa en algún momento de su historia.

A lo largo de su litoral, siguiendo la luz de estas atalayas, la misma que durante siglos ha guiado los barcos y buques que surcaban estas peligrosas costas, será la guía de nuestros pasos mediante la visión del fotógrafo.

 

                            Nadia García-Barbón